martes, 23 de diciembre de 2014

CHOBSHI



Piedra Metate  

"La Ruta de las Piedras que hablan" 

Esta ruta  abarcaba antiguamente la parcialidad del cacique Duma, en el margen izquierdo del río Santa Barbara en el Azuay ecuatoriano.




Atravesando el río Santa Bárbara por los puentes de Belén camino hacia Chobshi. Tomamos la rivera izquierda, por un sendero que bordea la orilla bajando la corriente. De a poco a medida que avanzamos, nos vamos adentrando en el cañón, el paisaje se va estrechando cada vez más. Es muy bonito y apacible, casi bucólico, con  animales pastando y  chacras muy bien cuidadas. Seguimos bajando la corriente, al poco rato de caminar, comienzan a aparecer las primeras piedras características de toda la zona. Están diseminadas a lo largo del sendero que va orillando el río cuyo verdadero nombre al parecer era Sangurima, voz sitúma de la antigua etnia Cañari, cuyo significado se ha perdido en los anales del tiempo. 
Las piedras de mediano tamaño,  a medida que avanzamos pareciera que fuesen cobrando vida, los cañaris al igual que muchos otros pueblos adoraban muy especialmente las piedras  que se diferenciaban de las comunes, particularmente si eran jaspeadas o tenían formas de animales o cosas. Las piedras con formas abundan en la zona, seguramente cada una de ellas tenía una connotación simbólica, además representaban  entidades totémicas. 
Los espíritus de las piedras  nos relatan historias sobre el principio del tiempo y leyendas que se mantienen vigentes hasta los días de hoy en la memoria colectiva de la gente. Las piedras son las mensajeras de un tiempo olvidado.
Adoratorio en ruinas



En ambas orillas del río hay presencia de vegetación nativa, en el margen izquierdo esta mejor conservada y es más abundante, las chacras con sus siembras van desapareciendo a medida que avanzamos por la orilla. Los rayos de sol destellan reflejos dorados y remolinos tornasoles en la superficie del agua. Aparecen algunas piedras de mayor tamaño, el río se encajona y se escucha el tronar del torrente entre las peñas. Debemos estar a un kilómetro de los puentes de madera río abajo. Nos disponemos a dejar el sendero que va orillando debido  a que no podemos seguir avanzado junto al río. Comenzamos a subir por un sendero en la ladera levemente inclinada. Después de ascender una  pendiente  en zigzag y de atravesar un pequeño bosque de árboles de eucaliptos llegamos a una explanada oculta entre la floresta, es un verdadero refugio de no más de 100 metros de ancho por 150 metros de fondo, es un lugar muy especial rodeado de árboles y completa mente protegido por los murallones de las planicies que están más alto. El Área tiene varios conjuntos líticos de piedras de mediano y gran tamaño dispersos por todo el sitio, hay un muro que cruza el recinto transversalmente de alrededor 50 metros de largo por 1 metro de alto y 60 cm de ancho muy bien conservado. De entre todas las piedras, hay una, que destaca por sobre las demás, debe haber tenido mucha importancia en el lugar, desde abajo no se aprecia pero al trepar sobre ella nos muestra un maravilloso hallazgo; una tacita completa mente circular de 55 cm. de diámetro  17 cm. de profundidad, está  horadada en la piedra y es muy hermosa y significativa, esta piedra nos da cuenta de la importancia  que pudo haber tenido el lugar. 
Después de un corto descanso para apreciar más detenidamente el paisaje y tomar algunas fotos seguimos nuestro viaje por “La ruta de las piedras que hablan”. Esta zona tiene el privilegio de contar con muchos lugares arqueológicos, está lleno de sitios, asentamientos y vestigios. Algunos muy antiguos, de épocas arcaicas, donde la presencia humana sobre estos parajes se remonta a  mucho  más de 10.000 años atrás.

Piedra Tacita.
Continuamos subiendo por otro sendero un poco más ancho y empinado, ascendimos por el borde de una saliente de piedras, debemos estar a unos 60 metros o más sobre el nivel del río. Al llegar arriba, una planicie amplia se abre  ante nuestros ojos, son  terrenos de cultivo, hacia la izquierda se ven algunas casas y a lo lejos el alumbrado público. Hacia la derecha está el acantilado y en el fondo el río serpenteando entre las piedras. La planicie se puede cruzar a campo traviesa o tomar el sendero que va por el borde a mano derecha, desde allí se ve, al otro lado del río la carretera que va vía a Cuenca y el cordón montañoso de Piedra Blanca. En parte de la explanada hay un muro de alrededor de 100 mts de largo por 1 mt de alto y 60 cms de ancho similar al anterior bien conservado y unas cuantas piedras de mediano tamaño diseminadas por el lugar. Desde el sendero que va por el borde, en algunos tramos se puede ver el río en el fondo del acantilado, a ese sector le llaman “el Balín” que es la parte más encajonada del cañón. El sendero describe una curva larga que va bordeando “el Balín” y al poco rato de caminar en el horizonte recortada contra el cielo aparece “La ciudad sagrada de Shabalula” “La casa del reluciente”, la ciudad ritual.  

Muro de piedras.
Una vez recorrida la explanada por el borde, mirando hacia la derecha abajo se divisa el “chaquiñán” de entrada a Shabalula. Para acceder al “chaquiñán” hay muchas entraditas, se nota que es antiguo, está labrado en el borde de la ladera y va ascendiendo paulatinamente hacia la meseta, tiene sectores de escalerillas y pasadizos. En el paisaje describe una línea que  se va curvando levemente hacia la derecha y la ciudad comienza a develarse, la piedras de gran tamaño hacen su aparición, el “chaquiñán se nos muestra completamente bien conservado en algunos tramos de 5 a 10 metros y en sectores de 3 mts de ancho, con sus piedras emplazadas en los bordes. La meseta está llena de piedras erigidas, diseminadas en todas direcciones, se levantan como verdaderos monumentos líticos. 
La serpiente de Shabalula fue desmembrada en su totalidad, las  partes que componían su cuerpo desaparecieron completamente hasta los días de hoy, a principios de la década de los sesenta en el siglo pasado aún quedaba la huella de su emplazamiento en el lugar. Hoy solo queda la cabeza en el sitio arqueológico como mudo testigo de su  despojo. Guillermo Segarra en su Monografía del Sígsig la describe de diecisiete metros de largo y publica una gráfica del monumento.


Cabeza de serpiente enterrada.
En mis andanzas por el área creo haber identificado alrededor de cinco cabezas de serpientes de diferentes tamaños y en diferentes sitios del sector, una semienterrada, en el campo yace inadvertida. Al estar sacadas de su contexto ritual, escultórico y despojadas de sus cuerpos, se confunden en el campo como una piedra cualquiera y sin importancia. Shabalula alberga en su inventario a lo menos ocho o más piedras tacitas o metates, hay piedras con inscripciones, incrustaciones, dibujos, canales, incisiones, protuberancias.  Hay bases y plataformas de piedras, muros, apachitas, collcas,  la cabeza de la serpiente,  el adoratorio a duras penas en pie todavía, la cabeza del cacique yacente con su nariz rota por el vandalismo de los últimos años y las innumerables piedras de sacrificios y otros menesteres, con sus Chaquiñanes de vigilancia  y miradores que junto a “La Piedra Capitana” dominan el paisaje del cañón hasta las junturas del río Pamar y río Santa bárbara.


Muro de piedra y Huacas.

Cuando vivía en Chobshi constantemente pasaba a visitar Shabalula, a veces de noche, me gustaba ir y realizar paseos y exploraciones del lugar, una de esas noches cerca de la luna llena como de costumbre crucé desde el carretero por entremedio de las chacras hasta "La Piedra Capitana", esa piedra es un lugar estratégico dentro del complejo y es lugar obligado para el visitante. Después de un rato de contemplar la luna entre las nubes me dispuse a volver al carretero, cuando de súbito una sombra muy veloz de alrededor de 1.50 mts de alto y 3 mts de largo me sobresaltó de sobremanera, no me asusté del todo, pero quedé completamente perplejo, casi estupefacto, me fui inmediatamente del lugar. Al otro día aproximadamente a las 6:30 de la mañana estaba en el mismo lugar donde la noche anterior la sombra se había dejado ver, para constatar los hechos de tan singular evento. Cuán grande fue mi sorpresa cuando me percaté de que en ese mismo lugar se encontraba una piedra regular de mediano tamaño de aproximadamente  un metro cúbico de volumen, con incisiones de dientes y se asemeja una gran cabeza zoomorfa que según mi parecer representaba la imagen de algún animal, mítico. No puedo dar una explicación más verosímil de cómo encontré la piedra, solo puedo decir que los lugareños no la conocían y nunca habían escuchado hablar de ella, la piedra está a escasos metros de la piedra capitana dentro del recinto de Shabalula.


Piedra Dragón.
Shabalula es un lugar impresionante, está lleno de micros y macros mundos, espacios que guardan esa magia casi extinta y que no muchos lugares la tienen hoy en día. Hay muchas conjeturas sobre el sitio, se supone y esto es lo más probable, es que era un lugar destinado a realizar ritos funerarios en honor a la culebra, una de las principales deidades de la nación Cañari.
Desde Shabalula a Chobshi se baja por el carretero, por el sendero, el costado del camino está lleno de piedras de tamaño mediano y muchas de ellas llaman particularmente la atención.



El autor con La Piedra Puma.


Chobshi se traduce como “La casa de la estrella” o “La casa de la luna” a medida que bajamos se pueden ver en las laderas de los cerros algunos muros y piedras de mayor tamaño, a simple vista el lugar está lleno de vestigios arqueológicos. Chobshi es muy bonito, el clima es cálido y los días son muy luminosos, se siente la fuerza del cañón del Santa Bárbara al respirar, su comunidad es pequeña y tiene muchos lugares para visitar, casi todos muy solitarios, además de los cerros y las quebradas, están el pailón, la ribera, algunas cuevas además de la cueva negra, la laguna o totoral  y el Museo que administra  La Asociación de Turismo Comunitario de Chobshi. Después de caminar unos 300 metros por el carretero viniendo desde Shabalula a mano derecha hay un sitio vacío, un llano donde sobresalen unas piedras de gran tamaño, el lugar está entre dos casas, a la orilla del camino, en ese lugar se encuentra la base de una casa cañari, de piedra, semicircular adosada a dos piedras de mayor tamaño,  las cuales tienen orificios y gradas, todas las piedras alrededor muestran signos de incisiones u orificios, desde allí hacia el borde del río se ve una explanada, comenzamos a bajar por un sendero hasta el borde mismo y vemos como aparecen unas y otras piedras con rasgos o formas muy particulares, todas alineadas o en relación  a “La piedra capitana” que domina todo el paisaje. Entre las piedras que vigilan el borde podemos mencionar “Piedra cóndor” “Piedra águila” “Piedra astronauta”  “Piedra mapa 1” “Piedra mapa 2” “Piedra amorfa” “Piedra de los sacrificios” y “Piedra Dragón” como las más relevantes, además está el “chaquiñán” de vigilancia que domina hasta la quebrada del puente seco rodeando todo el recinto del castillo de Chobshi.
Piedras de Shabalula.
El Castillo de Chobshi es un gran monumento arquitectónico y arqueológico, es el complejo mejor conservado y más grande de todo lo que se conoce como estrictamente cañari. Sus paredes tienes esa típica ondulación característica de sus construcciones y semejan el ritmo de la serpiente que representa la energía y el movimiento. El castillo está orientado de norte a sur y la leyenda cuenta que fue construido en una sola noche por cuarenta mil trabajadores y se utilizaron veintitrés mil piedras para ello. En los alrededores del castillo y hasta el borde de la explanada está lleno de piedras significativas que dan al lugar un aire mágico, un “chaquiñán en perfecto estado marca el escenario y una pequeña casita cañari desde la cual se divisa la “piedra capitana” le da al paisaje un toque mítico, en menos de tres hectáreas existen “La piedra de los sacrificios”, “La piedra de la purificación”, “La piedra mapa”, “La piedra observatorio”, “La piedra trono” “La piedra culebra”, “La piedra prisión” “La piedra tacita” además de otras tantas piedras que existen en el lugar, por ejemplo un detalle cosmovisional; “La piedra de la purificación” es la maqueta mapa de la montaña que divide el valle de Chobshi y la cuenca hidrográfica del río Pamar. Desde el Castillo de Chobshi a la Cueva Negra de Chobshi hay como máximo 200 metros de distancia, pero como mínimo más de 10.000 años de historia, no son muchos los lugares que ostentan ese record de relaciones milenarias.


Piedra Condor.
Caminamos desde el castillo por el sendero bordeando la quebrada del puente seco, la quebrada es un lugar muy importante ya que los antiguos habitantes de la cueva la utilizaron como barrera natural de protección y además como lugar de cacería, en general el lugar está muy bien protegido por la quebrada, el cañón del río Santa Bárbara y las montañas de Chobshi. La cueva negra de Chobshi es un antiguo asentamiento paleoindio del Ecuador, que se sitúa en el periodo del pre cerámico, con una data de más de diez mil años de antigüedad, los estudios que allí se realizaron arrojaron importantes datos sobre la vida y costumbres del hombre que habito la cueva en los albores de nuestra civilización. Se sabe que allí se construyeron artefactos de piedra y se consumieron ciertos animales de la zona que se domesticaron perros y que además  se generaron las condiciones para  un insipiente intercambio de productos y artefactos. La cueva negra de Chobshi hasta los días de hoy es el único asentamiento con características de abrigo rocoso descubierto en el Ecuador.


Piedra con espejo de agua.
Desde allí continuamos bordeado entre la cueva y la quebrada adentrándonos en el valle hasta llegar al puentecito que cruza la quebrada de puente seco y enfilamos hacia la montañita de enfrente, que es justamente la montaña representada en “La piedra de la purificación” o “La piedra mapa”. La montañita es tal cual la maqueta de “La piedra mapa” el camino de subida está súper bien descrito, el “chaquiñán” que la cruza el cerro está al pelo peluquín como dicen acá y la forma y la concavidad también, pareciera que la maqueta hubiese sido hecha con mucha precisión, “Hecha a mano”. Desde arriba se ve todo el valle de Chobshi, abajo quedaron los mitos y las leyendas inscritas en los surcos de las piedras. Desde aquí se ven más y más “chaquiñanes y más valles y muros, en la cresta de la montaña a la vista del río Pamar aparece la base de una casa de vigilancia en línea con “La piedra capitana” de shabalula, además de varias otras piedras, algunas tacitas, una con dos orificios uno rectangular y el otro circular, Mi  primer hallazgo con esas características, así que se abre un mundo de posibilidades exploratorias, desde la casa de vigilancia Cañari se ve el valle que se abre desde el puente de La Unión hasta Gañansol y desde allí todo un mundo hasta Wapondelig  “La llanura amplia como el cielo”.

                    

                         (º)
   Cristian López Espinoza


No hay comentarios:

Publicar un comentario