Atravesando el río Santa Bárbara por los puentes de Belén
camino hacia Chobshi. Tomamos la rivera izquierda, por un sendero que bordea la
orilla bajando la corriente. De a poco a medida que avanzamos, nos vamos adentrando en el cañón, el paisaje
se va estrechando cada vez más. Es muy bonito y apacible, casi bucólico,
con animales pastando y chacras muy bien cuidadas. Seguimos bajando
la corriente, al poco rato de caminar, comienzan a aparecer las primeras piedras
características de toda la zona. Están diseminadas a lo largo del sendero que va orillando el río cuyo verdadero nombre al parecer era Sangurima, voz sitúma de
la antigua etnia Cañari, cuyo significado se ha perdido en los anales del tiempo.
Las piedras de mediano tamaño, a medida que avanzamos pareciera que fuesen cobrando vida, los cañaris al igual que muchos otros pueblos adoraban muy especialmente las piedras que se diferenciaban de las comunes, particularmente si eran jaspeadas o tenían formas de animales o cosas. Las piedras con formas abundan en la zona, seguramente cada una de ellas tenía una connotación simbólica, además representaban entidades totémicas.
Los espíritus de las piedras nos relatan historias sobre el principio del tiempo y leyendas que se mantienen vigentes hasta los días de hoy en la memoria colectiva de la gente. Las piedras son las mensajeras de un tiempo olvidado.
Las piedras de mediano tamaño, a medida que avanzamos pareciera que fuesen cobrando vida, los cañaris al igual que muchos otros pueblos adoraban muy especialmente las piedras que se diferenciaban de las comunes, particularmente si eran jaspeadas o tenían formas de animales o cosas. Las piedras con formas abundan en la zona, seguramente cada una de ellas tenía una connotación simbólica, además representaban entidades totémicas.
Los espíritus de las piedras nos relatan historias sobre el principio del tiempo y leyendas que se mantienen vigentes hasta los días de hoy en la memoria colectiva de la gente. Las piedras son las mensajeras de un tiempo olvidado.
Adoratorio en ruinas |
En ambas orillas del río hay presencia de vegetación nativa,
en el margen izquierdo esta mejor conservada y es más abundante, las chacras
con sus siembras van desapareciendo a medida que avanzamos por la orilla. Los rayos de sol
destellan reflejos dorados y remolinos tornasoles en la superficie del agua. Aparecen algunas piedras de mayor tamaño, el río se encajona y se escucha el
tronar del torrente entre las peñas. Debemos estar a un kilómetro de los
puentes de madera río abajo. Nos disponemos a dejar el sendero que va orillando
debido a que no podemos seguir avanzado
junto al río. Comenzamos a subir por un sendero en la ladera levemente
inclinada. Después de ascender una
pendiente en zigzag y de
atravesar un pequeño bosque de árboles de eucaliptos llegamos a una explanada
oculta entre la floresta, es un verdadero refugio de no más de 100 metros de
ancho por 150 metros de fondo, es un lugar muy especial rodeado de árboles y
completa mente protegido por los murallones de las planicies que están más alto.
El Área tiene varios conjuntos líticos de piedras de mediano y gran tamaño
dispersos por todo el sitio, hay un muro que cruza el recinto transversalmente
de alrededor 50 metros de largo por 1 metro de alto y 60 cm de ancho muy bien
conservado. De entre todas las piedras, hay una, que destaca por sobre las
demás, debe haber tenido mucha importancia en el lugar, desde abajo no se
aprecia pero al trepar sobre ella nos muestra un maravilloso hallazgo; una
tacita completa mente circular de 55 cm. de diámetro 17 cm. de profundidad, está horadada en la piedra y es muy hermosa y
significativa, esta piedra nos da cuenta de la importancia que pudo haber tenido el lugar.
Después de un corto descanso para apreciar más detenidamente el paisaje y tomar algunas fotos seguimos nuestro viaje por “La ruta de las piedras que hablan”. Esta zona tiene el privilegio de contar con muchos lugares arqueológicos, está lleno de sitios, asentamientos y vestigios. Algunos muy antiguos, de épocas arcaicas, donde la presencia humana sobre estos parajes se remonta a mucho más de 10.000 años atrás.
Después de un corto descanso para apreciar más detenidamente el paisaje y tomar algunas fotos seguimos nuestro viaje por “La ruta de las piedras que hablan”. Esta zona tiene el privilegio de contar con muchos lugares arqueológicos, está lleno de sitios, asentamientos y vestigios. Algunos muy antiguos, de épocas arcaicas, donde la presencia humana sobre estos parajes se remonta a mucho más de 10.000 años atrás.
Piedra Tacita.
|
Continuamos subiendo por otro sendero un poco más ancho y
empinado, ascendimos por el borde de una saliente de piedras, debemos estar a
unos 60 metros o más sobre el nivel del río. Al llegar arriba, una planicie
amplia se abre ante nuestros ojos,
son terrenos de cultivo, hacia la
izquierda se ven algunas casas y a lo lejos el alumbrado público. Hacia la
derecha está el acantilado y en el fondo el río serpenteando entre las piedras. La planicie se puede cruzar a campo
traviesa o tomar el sendero que va por el borde a mano derecha, desde allí se
ve, al otro lado del río la carretera que va vía a Cuenca y el cordón montañoso
de Piedra Blanca. En parte de la explanada hay un muro de alrededor de 100 mts
de largo por 1 mt de alto y 60 cms de ancho similar al anterior bien conservado
y unas cuantas piedras de mediano tamaño diseminadas por el lugar. Desde el
sendero que va por el borde, en algunos tramos se puede ver el río en el fondo
del acantilado, a ese sector le llaman “el Balín” que es la parte más
encajonada del cañón. El sendero describe una curva larga que va bordeando “el
Balín” y al poco rato de caminar en el horizonte recortada contra el cielo
aparece “La ciudad sagrada de Shabalula” “La casa del reluciente”, la ciudad
ritual.
Muro de piedras. |
Una vez recorrida la explanada por el borde, mirando hacia la
derecha abajo se divisa el “chaquiñán” de entrada a Shabalula. Para acceder al
“chaquiñán” hay muchas entraditas, se nota que es antiguo, está labrado en el
borde de la ladera y va ascendiendo paulatinamente hacia la meseta, tiene
sectores de escalerillas y pasadizos. En el paisaje describe una línea que se
va curvando levemente hacia la derecha y la ciudad comienza a develarse, la
piedras de gran tamaño hacen su aparición, el “chaquiñán se nos muestra
completamente bien conservado en algunos tramos de 5 a 10 metros y en sectores
de 3 mts de ancho, con sus piedras emplazadas en los bordes. La meseta está
llena de piedras erigidas, diseminadas en todas direcciones, se levantan como
verdaderos monumentos líticos.
La serpiente de Shabalula fue desmembrada en su totalidad,
las partes que componían su cuerpo
desaparecieron completamente hasta los días de hoy, a principios de la década
de los sesenta en el siglo pasado aún quedaba la huella de su emplazamiento en el
lugar. Hoy solo queda la cabeza en el sitio arqueológico como mudo testigo de
su despojo. Guillermo Segarra en su
Monografía del Sígsig la describe de diecisiete metros de largo y publica una
gráfica del monumento.
Cabeza de serpiente enterrada. |
En mis andanzas por el área creo haber identificado alrededor
de cinco cabezas de serpientes de diferentes tamaños y en diferentes sitios del
sector, una semienterrada, en el campo yace inadvertida. Al estar sacadas de su
contexto ritual, escultórico y despojadas de sus cuerpos, se confunden en el
campo como una piedra cualquiera y sin importancia. Shabalula alberga en su
inventario a lo menos ocho o más piedras tacitas o metates, hay piedras con
inscripciones, incrustaciones, dibujos, canales, incisiones, protuberancias. Hay bases y plataformas de piedras, muros,
apachitas, collcas, la cabeza de la
serpiente, el adoratorio a duras penas
en pie todavía, la cabeza del cacique yacente con su nariz rota por el
vandalismo de los últimos años y las innumerables piedras de sacrificios y
otros menesteres, con sus Chaquiñanes de vigilancia y miradores que junto a “La Piedra Capitana”
dominan el paisaje del cañón hasta las junturas del río Pamar y río Santa
bárbara.
Muro de piedra y Huacas. |
Cuando vivía en Chobshi constantemente pasaba a visitar
Shabalula, a veces de noche, me gustaba ir y realizar paseos y exploraciones
del lugar, una de esas noches cerca de la luna llena como de costumbre crucé desde el carretero por entremedio de las chacras hasta "La Piedra Capitana", esa piedra es un lugar estratégico dentro del
complejo y es lugar obligado para el visitante. Después de un rato de
contemplar la luna entre las nubes me dispuse a volver al carretero, cuando de
súbito una sombra muy veloz de alrededor de 1.50 mts de alto y 3 mts de largo
me sobresaltó de sobremanera, no me asusté del todo, pero quedé completamente
perplejo, casi estupefacto, me fui inmediatamente del lugar. Al otro día
aproximadamente a las 6:30 de la mañana estaba en el mismo lugar donde la noche
anterior la sombra se había dejado ver, para constatar los hechos de tan
singular evento. Cuán grande fue mi sorpresa cuando me percaté de que en ese mismo
lugar se encontraba una piedra regular de mediano tamaño de
aproximadamente un metro cúbico de
volumen, con incisiones de dientes y se asemeja una gran cabeza zoomorfa que según mi parecer representaba la imagen de algún animal, mítico. No puedo dar una explicación más
verosímil de cómo encontré la piedra, solo puedo decir que los lugareños no la
conocían y nunca habían escuchado hablar de ella, la piedra está a escasos
metros de la piedra capitana dentro del recinto de Shabalula.
Piedra Dragón.
|
Shabalula es un lugar impresionante, está lleno de micros y
macros mundos, espacios que guardan esa magia casi extinta y que no muchos
lugares la tienen hoy en día. Hay muchas conjeturas sobre el sitio, se supone y
esto es lo más probable, es que era un lugar destinado a realizar ritos
funerarios en honor a la culebra, una de las principales deidades de la nación
Cañari.
Desde Shabalula a Chobshi se baja por el carretero, por el
sendero, el costado del camino está lleno de piedras de tamaño mediano y muchas
de ellas llaman particularmente la atención.
Piedras de Shabalula. |
El Castillo de Chobshi es un gran monumento arquitectónico y
arqueológico, es el complejo mejor conservado y más grande de todo lo que se
conoce como estrictamente cañari. Sus paredes tienes esa típica ondulación
característica de sus construcciones y semejan el ritmo de la serpiente que
representa la energía y el movimiento. El castillo está orientado de norte a
sur y la leyenda cuenta que fue construido en una sola noche por cuarenta mil
trabajadores y se utilizaron veintitrés mil piedras para ello. En los
alrededores del castillo y hasta el borde de la explanada está lleno de piedras
significativas que dan al lugar un aire mágico, un “chaquiñán en perfecto
estado marca el escenario y una pequeña casita cañari desde la cual se divisa
la “piedra capitana” le da al paisaje un toque mítico, en menos de tres
hectáreas existen “La piedra de los sacrificios”, “La piedra de la
purificación”, “La piedra mapa”, “La piedra observatorio”, “La piedra trono”
“La piedra culebra”, “La piedra prisión” “La piedra tacita” además de otras
tantas piedras que existen en el lugar, por ejemplo un detalle cosmovisional;
“La piedra de la purificación” es la maqueta mapa de la montaña que divide el
valle de Chobshi y la cuenca hidrográfica del río Pamar. Desde el Castillo de
Chobshi a la Cueva Negra de Chobshi hay como máximo 200 metros de distancia,
pero como mínimo más de 10.000 años de historia, no son muchos los lugares que
ostentan ese record de relaciones milenarias.
Piedra Condor. |
Caminamos desde el castillo por el sendero bordeando la
quebrada del puente seco, la quebrada es un lugar muy importante ya que los
antiguos habitantes de la cueva la utilizaron como barrera natural de
protección y además como lugar de cacería, en general el lugar está muy bien
protegido por la quebrada, el cañón del río Santa Bárbara y las montañas de
Chobshi. La cueva negra de Chobshi es un antiguo asentamiento paleoindio del
Ecuador, que se sitúa en el periodo del pre cerámico, con una data de más de
diez mil años de antigüedad, los estudios que allí se realizaron arrojaron
importantes datos sobre la vida y costumbres del hombre que habito la cueva en
los albores de nuestra civilización. Se sabe que allí se construyeron
artefactos de piedra y se consumieron ciertos animales de la zona que se
domesticaron perros y que además se
generaron las condiciones para un
insipiente intercambio de productos y artefactos. La cueva negra de Chobshi
hasta los días de hoy es el único asentamiento con características de abrigo
rocoso descubierto en el Ecuador.
Piedra con espejo de agua. |
Desde allí continuamos bordeado entre la cueva y la quebrada
adentrándonos en el valle hasta llegar al puentecito que cruza la quebrada de
puente seco y enfilamos hacia la montañita de enfrente, que es justamente la
montaña representada en “La piedra de la purificación” o “La piedra mapa”. La
montañita es tal cual la maqueta de “La piedra mapa” el camino de subida está
súper bien descrito, el “chaquiñán” que la cruza el cerro está al pelo peluquín
como dicen acá y la forma y la concavidad también, pareciera que la maqueta
hubiese sido hecha con mucha precisión, “Hecha a mano”. Desde arriba se ve todo
el valle de Chobshi, abajo quedaron los mitos y las leyendas inscritas en los
surcos de las piedras. Desde aquí se ven más y más “chaquiñanes y más valles y
muros, en la cresta de la montaña a la vista del río Pamar aparece la base de
una casa de vigilancia en línea con “La piedra capitana” de shabalula, además
de varias otras piedras, algunas tacitas, una con dos orificios uno rectangular
y el otro circular, Mi primer hallazgo
con esas características, así que se abre un mundo de posibilidades
exploratorias, desde la casa de vigilancia Cañari se ve el valle que se abre
desde el puente de La Unión hasta Gañansol y desde allí todo un mundo hasta
Wapondelig “La llanura amplia como el
cielo”.
(º)
Cristian López Espinoza
(º)
Cristian López Espinoza