martes, 29 de diciembre de 2015
martes, 7 de abril de 2015
LA GRAN CIUDAD DE BARRO

CHAN CHAN
por: Cristian López Espinoza
Chan Chan es una de las ciudades
de barro más grandes del mundo, quizás es la más grande de todas. Su nombre
viene de Jan Jan que en voz Mochic significa Sol Sol. Está ubicada en la costa
norte del Perú a escasos kilómetros de la ciudad de Trujillo. Fue edificada completamente
con adobes hechos con tierra. Tiene una superficie de más de 20
kilómetros cuadrados y a lo largo del tiempo ha sido reducida a ruinas, debido a
los innumerables saqueos a que ha sido
sometida a lo largo de su historia. La acción de las aguas lluvias provocada
por los fenómenos del niño y la niña que azota cada cierto tiempo la zona,
también han contribuido a la erosión de sus muros.
La ciudad era la capital de la cultura
Chimú y habitaban en dicha
ciudad desde hacía cientos de años, vivieron allí hasta la llegada de los
Incas. Se dice que en sus momentos de gloria llego a albergar cien mil
habitantes. Ambas culturas fueron contemporáneas y por supuesto Chan Chan pasó
a formar parte del Tawantinsuyu al ser los chimú asimilados y sometidos por los
Incas un poco antes de la llegada de los conquistadores europeos. Los chimú son
los descendientes de la cultura mochica que dominó la costa norte del Perú mil quinientos años antes. Los Moche
denominados “Los señores de la muerte” fueron grandes guerreros y excelentes
orfebres y artesanos.
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| Muros y pasadizos |
La deidad principal de la cultura
Chimú llego en una balsa desde el mar, desembarcó
junto a su séquito en la costa e hizo grandes aportes culturales y tecnológicos.
Los chimú fueron expertos pescadores y navegantes. Son famosos y celebres sus
caballitos de totora, con los cuales se adentraban en el mar en busca de sus
dádivas y recursos. Los chimú le heredaron ese legado a sus actuales descendientes,
quienes siguen habitando la zona y cabalgan hasta los días de hoy sobre las
aguas del mar en sus ancestrales caballitos de totora.
La ciudad de Chan Chan fue
saqueada y destruida por los incas casi completamente durante la expansión del
Tawantinsuyu. Cuando llegaron los españoles, la ciudad estaba casi
completamente abandonada y destruida, aun así durante el virreinato sufrió
múltiples saqueos y destrucciones,
debido a la creencia de que entre sus muros existían grandes tesoros escondidos.
En la actualidad se siguen
practicando en muchas partes del mundo la usurpación de tumbas y destrucción de
sitios arqueológicos en la búsqueda del
preciado reluciente. Todavía existe un gran tráfico y flujo de piezas
arqueológicas destinadas a abastecer colecciones y museos privados, fundamentalmente
europeos y norteamericanos. Las nuevas leyes para la protección del patrimonio
son difíciles de aplicar y en muchos casos inútiles. Es casi imposible ejercer
un control real sobre el patrimonio arqueológico, debido a que es tan abundante
y existe un gran mercado para abastecer,
que funciona de manera ilegal y clandestina, pero que genera un montón de
utilidades económicas.
| La ciudad derruida |
Llegar a Chan Chan es fácil. Hay
que salir de la ciudad de Trujillo por la Av. Mompiche, que es la vía que va al
balneario de Huanchaco. Desde el centro de la ciudad hasta la entrada de las
ruinas, hay aproximadamente cinco kilómetros de distancia, alrededor de una
hora caminando. En carro son de diez a
quince minutos. La idea es recorrer todo el complejo, sobre todo los lugares que
no están restaurados. Lo ideal es ir acompañado, porque son lugares bien
solitarios.
Dentro del complejo están los
sectores restaurados, que lo componen el museo y otros edificios que no están
abiertos al público. La Unidad Ejecutora a cargo de las faenas de conservación
y restauración está realizando también trabajos en el sector del lado este de
la carretera. Esa zona estaba completamente abandonada y era profanada constantemente por los huaqueros
locales. Todo lo que no ha sido restaurado o que está en proceso de
conservación es quizás el noventa por ciento de la ciudad. Esa es la verdadera Chan Chan, donde permanecen
presencias y reminiscencias ancestrales que
aún se perciben habitando entre sus muros
y pasadizos. La ciudad es como un gran laberinto
mítico. El silencio viaja con el viento en la soledad de los muros de barro y los gallinazos sobre
vuelan la ciudad eclipsando al sol. Chan Chan nos trasvasija dentro de un reloj
de arena, en el cual vemos pasar el
tiempo y el permanente cambio, en cada uno de sus pequeños granos.
Durante los cinco meses que viví
en Trujillo, fui muchas veces a visitarla por días enteros, por lo general iba
solo, me gustaba sentir esa sensación de
caminar entre sus plazas y pasillos completamente solitarios. A veces
literalmente se me paraban los pelos, algunos espacios todavía contienen mucha fuerza y energía. Además el material con
que está construida la ciudad le otorga a las ruinas una pureza ancestral que
sobrecoge.
Chan Chan es una ciudad en ruinas
maravillosamente mágica. Ha estado presente en el interés de investigadores,
viajeros y expedicionarios desde hace siglos, tiene una energía y vibración que
te dejan en un estado de suspensión temporal. Está emplazada frente al mar y
parece un castillo de arena en ruinas. Derruido por el viento y por el paso
inexorable del tiempo.
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| El autor |
En general todos los lugares
donde hubo presencia de culturas antiguas, invitan a reflexionar sobre el ser
humano, y Chan Chan no es la excepción. La ciudad de Chan Chan fue construida ladrillo sobre ladrillo, por
una cultura sofisticada para su tiempo, con un gran dominio del territorio y un
manejo extraordinario de sus recursos. Además los chimú fueron herederos de una
tradición cultural milenaria y de una cosmovisión compleja, llena de mitos y
rituales cosmológicos.
Al llegar al lugar de entrada, las
ruinas se ven a ambos costados de la vía. Hacia el mar está el museo, que por
supuesto es una visita obligada. La puerta de ingreso es un portal de madera en
el medio de la carretera, por lo general hay
guías de turismo esperando a los turistas y visitantes. Son personas que
están autorizadas, y te pueden acompañar
en la visita. Desde allí hasta el museo hay un kilómetro y medio de distancia. Se
ingresa por una vía ripiada, y la panorámica que se aprecia es impresionante,
porque alrededor se levantan los muros derruidos por la erosión y hacia donde uno
dirija la mirada hay vestigios de la ciudad. A medida que uno se va acercando a
la entrada del museo, van apareciendo con todo su esplendor los castillos
restaurados, con sus muros enlucidos, de más de ocho metros de altura y un metro de ancho en la
parte alta aproximadamente. Cada uno de los castillos debe tener diez hectáreas
de superficie y parecen verdaderos corrales para mastodontes. Es difícil tener
una idea exacta de cual pudo ser la altura exacta de los muros, los trabajos de
restauración le dieron al complejo un aire de maqueta de utilería. Esperemos que
los esfuerzos se enfoquen en conservar y preservar el patrimonio.
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| Ruinas y edificios |
Sin lugar a dudas hay mucho
todavía por descubrir y develar en la gran ciudad de barro.
Al llegar a la entrada del museo
tienes la opción de recorrerlo por fuera, se puede rodear el perímetro por
completo, yendo hacia la izquierda del museo puedes ingresar por un pasillo largo que da
hacia el mar. El Museo colinda con otros
recintos no restaurados con impresionantes ruinas de edificios con muchos
espacios y dependencias; existen pequeñas habitaciones y pequeñas pirámides,
grandes espacios abiertos entre los muros, que seguramente estaban destinados
para realizar encuentros sociales y religiosos. También hay lugares de
almacenamientos de alimentos, pozos de almacenamiento de agua, callejones, canales,
callejuelas, portales, miradores, cementerios. Está llena de lugares con
connotación mágica e histórica. Desde allí se divisa a lo lejos el mar, al otro
lado de la carretera que va bordeando la
costa. Es difícil saber si el acceso principal a la ciudad era desde el mar o desde
de tierra adentro, quizá la ciudad era un gran reloj de sol orientada en línea
con la cruz del sur, simbolizada por la Chacana, presente en toda la
iconografía americana.
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| Con los amigos de la unidad ejecutora |
Lo cierto es que en el tiempo
esplendoroso de la cultura Chimú, la gran ciudad de Chan Chan fue un eslabón
importante en el permanente trasvasije socio cultural que existió en el mundo
precolombino.
Desde el principio del tiempo, las
migraciones de los grupos humanos, proporcionaron
las condiciones ideales para generar un intercambio cultural que se fue desarrollando a través de milenios.
Hace un poco menos de mil años los chimú tenían un importante intercambio
comercial con los pueblos del norte, comerciaron con los cañarí, que habitaron
la sierra septentrional del actual Ecuador desde hace tres mil años. Estos
dominaron la ruta del spondilus durante
cientos de años y las rutas al oriente ecuatoriano proporcionando un montón de
recursos provenientes de la amazonia. Los cañari además de tener importantes
influencias de los chimú tenían una influencia cultural maya, lo que se nota en
su abundante toponimia y antroponimia con raíces fonéticas y semánticas mayoides. Los chimú por su lado, además de tener
principalmente influencia Moche, tenían también reminiscencias ancestrales de
la cultura de Tiawanaco y de la cultura Nazca del sur del Perú. Lo que prueba
irrefutablemente, que las culturas precolombinas tenían muchas raigambres comunes y diversas al mismo tiempo, que sus bagajes
culturales y sus tradiciones tenían un fuerte arraigo en una cosmovisión milenaria
que se remonta a los principios del tiempo y que además todos compartían.
| Chan Chan |
Perú es un país arqueológico en
su totalidad, la costa está llena de asentamientos y vestigios, la sierra también,
con innumerables lugares reconocidos a nivel mundial que reciben a miles de
visitantes. Lo más probable que en la selva amazónica escasamente explorada, se
guarden celosamente entre su foresta sitios aun por encontrar. Permanentemente
se están realizando grades hallazgos en el Perú, su política de inversión en
patrimonio arqueológico es un importante
apoyo para los nuevos descubrimientos. Las unidades ejecutoras dependientes del
Ministerio de Patrimonio están haciendo un gran esfuerzo para crear iniciativas
de preservación y conservación en diferentes sitios de relevancia histórica en
todo el país.
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| Las restauraciones de los muros |
Sólo en los alrededores de
Trujillo existen grandes complejos arquitectónicos y arqueológicos con mucha
iconografía en relieve, escultura y pintura mural. Se pueden visitar entre ellas: La Huaca El brujo y La Dama de
Cao al norte, La Huaca del Sol y La Huaca de La Luna emplazadas en la campiña
moche, a los pies de la Montaña Negra. También están dentro del itinerario La
Hueca Dragón, La Huaca Esmeralda y La Huaca Arcoíris ubicadas en medio de la
ciudad de Trujillo, y por supuesto “Chan Chan, la gran ciudad de barro.”
Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el día 28 de noviembre de 1986.
Chan Chan es un legado invaluable
para las actuales y futuras generaciones. Al estar allí, nos podemos dar cuenta de la maravillosa capacidad que
tiene el ser humano de adaptarse al medio ambiente y maximizar los recursos de
su entorno natural, permaneciendo en dicho lugar y
dominando su hábitat hasta llegar a construir una gran ciudad y
desarrollar una cultura que duró
alrededor de mil de años.
| Las tumbas |
Chan Chan es la ciudad madre de
las ciudadelas de barro. Recostada frente al mar espera por nosotros, invitándonos
a ver pasar el tiempo suspendido en la frágil memoria. A la hora de la puesta
del sol, en el ocaso chimú.
(º)
Cristian López Espinoza.
martes, 23 de diciembre de 2014
CHOBSHI
Atravesando el río Santa Bárbara por los puentes de Belén
camino hacia Chobshi. Tomamos la rivera izquierda, por un sendero que bordea la
orilla bajando la corriente. De a poco a medida que avanzamos, nos vamos adentrando en el cañón, el paisaje
se va estrechando cada vez más. Es muy bonito y apacible, casi bucólico,
con animales pastando y chacras muy bien cuidadas. Seguimos bajando
la corriente, al poco rato de caminar, comienzan a aparecer las primeras piedras
características de toda la zona. Están diseminadas a lo largo del sendero que va orillando el río cuyo verdadero nombre al parecer era Sangurima, voz sitúma de
la antigua etnia Cañari, cuyo significado se ha perdido en los anales del tiempo.
Las piedras de mediano tamaño, a medida que avanzamos pareciera que fuesen cobrando vida, los cañaris al igual que muchos otros pueblos adoraban muy especialmente las piedras que se diferenciaban de las comunes, particularmente si eran jaspeadas o tenían formas de animales o cosas. Las piedras con formas abundan en la zona, seguramente cada una de ellas tenía una connotación simbólica, además representaban entidades totémicas.
Los espíritus de las piedras nos relatan historias sobre el principio del tiempo y leyendas que se mantienen vigentes hasta los días de hoy en la memoria colectiva de la gente. Las piedras son las mensajeras de un tiempo olvidado.
Las piedras de mediano tamaño, a medida que avanzamos pareciera que fuesen cobrando vida, los cañaris al igual que muchos otros pueblos adoraban muy especialmente las piedras que se diferenciaban de las comunes, particularmente si eran jaspeadas o tenían formas de animales o cosas. Las piedras con formas abundan en la zona, seguramente cada una de ellas tenía una connotación simbólica, además representaban entidades totémicas.
Los espíritus de las piedras nos relatan historias sobre el principio del tiempo y leyendas que se mantienen vigentes hasta los días de hoy en la memoria colectiva de la gente. Las piedras son las mensajeras de un tiempo olvidado.
| Adoratorio en ruinas |
En ambas orillas del río hay presencia de vegetación nativa,
en el margen izquierdo esta mejor conservada y es más abundante, las chacras
con sus siembras van desapareciendo a medida que avanzamos por la orilla. Los rayos de sol
destellan reflejos dorados y remolinos tornasoles en la superficie del agua. Aparecen algunas piedras de mayor tamaño, el río se encajona y se escucha el
tronar del torrente entre las peñas. Debemos estar a un kilómetro de los
puentes de madera río abajo. Nos disponemos a dejar el sendero que va orillando
debido a que no podemos seguir avanzado
junto al río. Comenzamos a subir por un sendero en la ladera levemente
inclinada. Después de ascender una
pendiente en zigzag y de
atravesar un pequeño bosque de árboles de eucaliptos llegamos a una explanada
oculta entre la floresta, es un verdadero refugio de no más de 100 metros de
ancho por 150 metros de fondo, es un lugar muy especial rodeado de árboles y
completa mente protegido por los murallones de las planicies que están más alto.
El Área tiene varios conjuntos líticos de piedras de mediano y gran tamaño
dispersos por todo el sitio, hay un muro que cruza el recinto transversalmente
de alrededor 50 metros de largo por 1 metro de alto y 60 cm de ancho muy bien
conservado. De entre todas las piedras, hay una, que destaca por sobre las
demás, debe haber tenido mucha importancia en el lugar, desde abajo no se
aprecia pero al trepar sobre ella nos muestra un maravilloso hallazgo; una
tacita completa mente circular de 55 cm. de diámetro 17 cm. de profundidad, está horadada en la piedra y es muy hermosa y
significativa, esta piedra nos da cuenta de la importancia que pudo haber tenido el lugar.
Después de un corto descanso para apreciar más detenidamente el paisaje y tomar algunas fotos seguimos nuestro viaje por “La ruta de las piedras que hablan”. Esta zona tiene el privilegio de contar con muchos lugares arqueológicos, está lleno de sitios, asentamientos y vestigios. Algunos muy antiguos, de épocas arcaicas, donde la presencia humana sobre estos parajes se remonta a mucho más de 10.000 años atrás.
Después de un corto descanso para apreciar más detenidamente el paisaje y tomar algunas fotos seguimos nuestro viaje por “La ruta de las piedras que hablan”. Esta zona tiene el privilegio de contar con muchos lugares arqueológicos, está lleno de sitios, asentamientos y vestigios. Algunos muy antiguos, de épocas arcaicas, donde la presencia humana sobre estos parajes se remonta a mucho más de 10.000 años atrás.
Piedra Tacita.
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Continuamos subiendo por otro sendero un poco más ancho y
empinado, ascendimos por el borde de una saliente de piedras, debemos estar a
unos 60 metros o más sobre el nivel del río. Al llegar arriba, una planicie
amplia se abre ante nuestros ojos,
son terrenos de cultivo, hacia la
izquierda se ven algunas casas y a lo lejos el alumbrado público. Hacia la
derecha está el acantilado y en el fondo el río serpenteando entre las piedras. La planicie se puede cruzar a campo
traviesa o tomar el sendero que va por el borde a mano derecha, desde allí se
ve, al otro lado del río la carretera que va vía a Cuenca y el cordón montañoso
de Piedra Blanca. En parte de la explanada hay un muro de alrededor de 100 mts
de largo por 1 mt de alto y 60 cms de ancho similar al anterior bien conservado
y unas cuantas piedras de mediano tamaño diseminadas por el lugar. Desde el
sendero que va por el borde, en algunos tramos se puede ver el río en el fondo
del acantilado, a ese sector le llaman “el Balín” que es la parte más
encajonada del cañón. El sendero describe una curva larga que va bordeando “el
Balín” y al poco rato de caminar en el horizonte recortada contra el cielo
aparece “La ciudad sagrada de Shabalula” “La casa del reluciente”, la ciudad
ritual.
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| Muro de piedras. |
Una vez recorrida la explanada por el borde, mirando hacia la
derecha abajo se divisa el “chaquiñán” de entrada a Shabalula. Para acceder al
“chaquiñán” hay muchas entraditas, se nota que es antiguo, está labrado en el
borde de la ladera y va ascendiendo paulatinamente hacia la meseta, tiene
sectores de escalerillas y pasadizos. En el paisaje describe una línea que se
va curvando levemente hacia la derecha y la ciudad comienza a develarse, la
piedras de gran tamaño hacen su aparición, el “chaquiñán se nos muestra
completamente bien conservado en algunos tramos de 5 a 10 metros y en sectores
de 3 mts de ancho, con sus piedras emplazadas en los bordes. La meseta está
llena de piedras erigidas, diseminadas en todas direcciones, se levantan como
verdaderos monumentos líticos.
La serpiente de Shabalula fue desmembrada en su totalidad,
las partes que componían su cuerpo
desaparecieron completamente hasta los días de hoy, a principios de la década
de los sesenta en el siglo pasado aún quedaba la huella de su emplazamiento en el
lugar. Hoy solo queda la cabeza en el sitio arqueológico como mudo testigo de
su despojo. Guillermo Segarra en su
Monografía del Sígsig la describe de diecisiete metros de largo y publica una
gráfica del monumento.
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| Cabeza de serpiente enterrada. |
En mis andanzas por el área creo haber identificado alrededor
de cinco cabezas de serpientes de diferentes tamaños y en diferentes sitios del
sector, una semienterrada, en el campo yace inadvertida. Al estar sacadas de su
contexto ritual, escultórico y despojadas de sus cuerpos, se confunden en el
campo como una piedra cualquiera y sin importancia. Shabalula alberga en su
inventario a lo menos ocho o más piedras tacitas o metates, hay piedras con
inscripciones, incrustaciones, dibujos, canales, incisiones, protuberancias. Hay bases y plataformas de piedras, muros,
apachitas, collcas, la cabeza de la
serpiente, el adoratorio a duras penas
en pie todavía, la cabeza del cacique yacente con su nariz rota por el
vandalismo de los últimos años y las innumerables piedras de sacrificios y
otros menesteres, con sus Chaquiñanes de vigilancia y miradores que junto a “La Piedra Capitana”
dominan el paisaje del cañón hasta las junturas del río Pamar y río Santa
bárbara.
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| Muro de piedra y Huacas. |
Cuando vivía en Chobshi constantemente pasaba a visitar
Shabalula, a veces de noche, me gustaba ir y realizar paseos y exploraciones
del lugar, una de esas noches cerca de la luna llena como de costumbre crucé desde el carretero por entremedio de las chacras hasta "La Piedra Capitana", esa piedra es un lugar estratégico dentro del
complejo y es lugar obligado para el visitante. Después de un rato de
contemplar la luna entre las nubes me dispuse a volver al carretero, cuando de
súbito una sombra muy veloz de alrededor de 1.50 mts de alto y 3 mts de largo
me sobresaltó de sobremanera, no me asusté del todo, pero quedé completamente
perplejo, casi estupefacto, me fui inmediatamente del lugar. Al otro día
aproximadamente a las 6:30 de la mañana estaba en el mismo lugar donde la noche
anterior la sombra se había dejado ver, para constatar los hechos de tan
singular evento. Cuán grande fue mi sorpresa cuando me percaté de que en ese mismo
lugar se encontraba una piedra regular de mediano tamaño de
aproximadamente un metro cúbico de
volumen, con incisiones de dientes y se asemeja una gran cabeza zoomorfa que según mi parecer representaba la imagen de algún animal, mítico. No puedo dar una explicación más
verosímil de cómo encontré la piedra, solo puedo decir que los lugareños no la
conocían y nunca habían escuchado hablar de ella, la piedra está a escasos
metros de la piedra capitana dentro del recinto de Shabalula.
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Piedra Dragón.
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Shabalula es un lugar impresionante, está lleno de micros y
macros mundos, espacios que guardan esa magia casi extinta y que no muchos
lugares la tienen hoy en día. Hay muchas conjeturas sobre el sitio, se supone y
esto es lo más probable, es que era un lugar destinado a realizar ritos
funerarios en honor a la culebra, una de las principales deidades de la nación
Cañari.
Desde Shabalula a Chobshi se baja por el carretero, por el
sendero, el costado del camino está lleno de piedras de tamaño mediano y muchas
de ellas llaman particularmente la atención.
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| Piedras de Shabalula. |
El Castillo de Chobshi es un gran monumento arquitectónico y
arqueológico, es el complejo mejor conservado y más grande de todo lo que se
conoce como estrictamente cañari. Sus paredes tienes esa típica ondulación
característica de sus construcciones y semejan el ritmo de la serpiente que
representa la energía y el movimiento. El castillo está orientado de norte a
sur y la leyenda cuenta que fue construido en una sola noche por cuarenta mil
trabajadores y se utilizaron veintitrés mil piedras para ello. En los
alrededores del castillo y hasta el borde de la explanada está lleno de piedras
significativas que dan al lugar un aire mágico, un “chaquiñán en perfecto
estado marca el escenario y una pequeña casita cañari desde la cual se divisa
la “piedra capitana” le da al paisaje un toque mítico, en menos de tres
hectáreas existen “La piedra de los sacrificios”, “La piedra de la
purificación”, “La piedra mapa”, “La piedra observatorio”, “La piedra trono”
“La piedra culebra”, “La piedra prisión” “La piedra tacita” además de otras
tantas piedras que existen en el lugar, por ejemplo un detalle cosmovisional;
“La piedra de la purificación” es la maqueta mapa de la montaña que divide el
valle de Chobshi y la cuenca hidrográfica del río Pamar. Desde el Castillo de
Chobshi a la Cueva Negra de Chobshi hay como máximo 200 metros de distancia,
pero como mínimo más de 10.000 años de historia, no son muchos los lugares que
ostentan ese record de relaciones milenarias.
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| Piedra Condor. |
Caminamos desde el castillo por el sendero bordeando la
quebrada del puente seco, la quebrada es un lugar muy importante ya que los
antiguos habitantes de la cueva la utilizaron como barrera natural de
protección y además como lugar de cacería, en general el lugar está muy bien
protegido por la quebrada, el cañón del río Santa Bárbara y las montañas de
Chobshi. La cueva negra de Chobshi es un antiguo asentamiento paleoindio del
Ecuador, que se sitúa en el periodo del pre cerámico, con una data de más de
diez mil años de antigüedad, los estudios que allí se realizaron arrojaron
importantes datos sobre la vida y costumbres del hombre que habito la cueva en
los albores de nuestra civilización. Se sabe que allí se construyeron
artefactos de piedra y se consumieron ciertos animales de la zona que se
domesticaron perros y que además se
generaron las condiciones para un
insipiente intercambio de productos y artefactos. La cueva negra de Chobshi
hasta los días de hoy es el único asentamiento con características de abrigo
rocoso descubierto en el Ecuador.
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| Piedra con espejo de agua. |
Desde allí continuamos bordeado entre la cueva y la quebrada
adentrándonos en el valle hasta llegar al puentecito que cruza la quebrada de
puente seco y enfilamos hacia la montañita de enfrente, que es justamente la
montaña representada en “La piedra de la purificación” o “La piedra mapa”. La
montañita es tal cual la maqueta de “La piedra mapa” el camino de subida está
súper bien descrito, el “chaquiñán” que la cruza el cerro está al pelo peluquín
como dicen acá y la forma y la concavidad también, pareciera que la maqueta
hubiese sido hecha con mucha precisión, “Hecha a mano”. Desde arriba se ve todo
el valle de Chobshi, abajo quedaron los mitos y las leyendas inscritas en los
surcos de las piedras. Desde aquí se ven más y más “chaquiñanes y más valles y
muros, en la cresta de la montaña a la vista del río Pamar aparece la base de
una casa de vigilancia en línea con “La piedra capitana” de shabalula, además
de varias otras piedras, algunas tacitas, una con dos orificios uno rectangular
y el otro circular, Mi primer hallazgo
con esas características, así que se abre un mundo de posibilidades
exploratorias, desde la casa de vigilancia Cañari se ve el valle que se abre
desde el puente de La Unión hasta Gañansol y desde allí todo un mundo hasta
Wapondelig “La llanura amplia como el
cielo”.
(º)
Cristian López Espinoza
(º)
Cristian López Espinoza
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